Hablar de realidad, con sus características, y el significado variable que lleva consigo en cada cultura nos obliga intrínsecamente a conocer también la historia. Nuestra realidad que favorece a muchos sectores sociales y que abruma a otros, es el tema principal de la mayoría de expresiones artísticas que se desenvuelven en el mundo contemporáneo. Decir que nos inspiramos en algo, indica tener que hablar de una forma de ver el mundo creada por humanos y para humanos.
La realidad tiene a su vez una relación estrecha con el tiempo, con el espacio, con las costumbres, las decisiones humanas, los cambios políticos, características naturales, entre muchas otras. Pero su principal aliado es el Tiempo. Ese inagotable personaje protagonista de cualquier tipo de historia es el único testigo de la evolución de la realidad y las múltiples formas experimentadas para representarla.
Es así como el tiempo nos ha demostrado históricamente el desarrollo conceptual de las expresiones artísticas y la relación “directamente proporcional del desarrollo tecnológico y la pérdida de la concepción imaginaria”. No obstante, aunque pareciera que el Arte ha perdido su objeto, lo que ha hecho es transformarlo incorporando a la máquina, presentando al mundo la contraposición de la pintura: La fotografía. Este nuevo aparato llega al mundo para cambiar el paradigma base de los movimientos artísticos cien por ciento académicos: la representación de la realidad. La fotografía permite tener una visión dual: tanto subjetiva (desde la visión del fotógrafo) como objetiva pues nos permite hacernos una idea “real” y absoluta de la realidad.
Luego de la invención de la fotografía, a pesar de haberse suplido la necesidad intrínseca de los artistas de expresar la realidad, se transformaron los ideales y ahora su principal interés era mostrar el dinamismo y el movimiento, pensamiento desarrollado dentro de la vanguardia futurista de finales del siglo XIX. Estos nuevos ideales transformaron los medios de expresión y abrieron una ventana nueva donde el mundo parecía tener otra estética. Las primeras películas proyectadas por los hermanos Lumière le permitieron al mundo, darse cuenta de que había llegado una nueva forma de hacer arte donde la realidad no solo estaba retratada de forma estática sino que habían logrado representarla sin separarla de su cercano amigo: el tiempo. “El cine alcanza su plenitud al ser el arte de lo real”.
Actualmente, es imposible alejarnos de la pasión convertida en industria que nos muestra el Cine. Es nuestro desahogo del mundo exterior, es un espejo de nuestra realidad. A pesar de que no es el único medio existente que nos muestra la realidad (ya existen los medios de comunicación) continua siendo el protagonista de nuestros ideales de futuro gracias a su desarrollo histórico y documental.
La realidad tiene a su vez una relación estrecha con el tiempo, con el espacio, con las costumbres, las decisiones humanas, los cambios políticos, características naturales, entre muchas otras. Pero su principal aliado es el Tiempo. Ese inagotable personaje protagonista de cualquier tipo de historia es el único testigo de la evolución de la realidad y las múltiples formas experimentadas para representarla.
Es así como el tiempo nos ha demostrado históricamente el desarrollo conceptual de las expresiones artísticas y la relación “directamente proporcional del desarrollo tecnológico y la pérdida de la concepción imaginaria”. No obstante, aunque pareciera que el Arte ha perdido su objeto, lo que ha hecho es transformarlo incorporando a la máquina, presentando al mundo la contraposición de la pintura: La fotografía. Este nuevo aparato llega al mundo para cambiar el paradigma base de los movimientos artísticos cien por ciento académicos: la representación de la realidad. La fotografía permite tener una visión dual: tanto subjetiva (desde la visión del fotógrafo) como objetiva pues nos permite hacernos una idea “real” y absoluta de la realidad.
Luego de la invención de la fotografía, a pesar de haberse suplido la necesidad intrínseca de los artistas de expresar la realidad, se transformaron los ideales y ahora su principal interés era mostrar el dinamismo y el movimiento, pensamiento desarrollado dentro de la vanguardia futurista de finales del siglo XIX. Estos nuevos ideales transformaron los medios de expresión y abrieron una ventana nueva donde el mundo parecía tener otra estética. Las primeras películas proyectadas por los hermanos Lumière le permitieron al mundo, darse cuenta de que había llegado una nueva forma de hacer arte donde la realidad no solo estaba retratada de forma estática sino que habían logrado representarla sin separarla de su cercano amigo: el tiempo. “El cine alcanza su plenitud al ser el arte de lo real”.
Actualmente, es imposible alejarnos de la pasión convertida en industria que nos muestra el Cine. Es nuestro desahogo del mundo exterior, es un espejo de nuestra realidad. A pesar de que no es el único medio existente que nos muestra la realidad (ya existen los medios de comunicación) continua siendo el protagonista de nuestros ideales de futuro gracias a su desarrollo histórico y documental.
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