"Pero al alcance de las manos del pueblo,
regada con aceite, espolvoreada
con un poco de sal, matas el hambre
del jornalero en el duro camino.
Estrella de los pobres, hada madrina
envuelta en delicado papel,
sales del suelo, eterna, intacta, pura
como semilla de astro,
y al cortarte el cuchillo en la cocina
sube la única lágrima sin pena.
Nos hiciste llorar sin afligirnos.
Yo cuanto existe celebré, cebolla,
pero para mí eres más hermosa
que un ave de plumas cegadoras,
eres para mis ojos globo celeste,
copa de platino, baile inmóvil
de anémona nevada
y vive la fragancia de la tierra
en tu naturaleza cristalina."
Fragmento del Poema "Oda a la Cebolla"
Pablo Neruda